Osvaldo Vigas

OOsvaldo Vigassvaldo Vigas, para mí y para muchos más, es el artista latinoamericano que ha tenido un trabajo más uniforme y coherente en los últimos años. Su fama trasciende las fronteras de su natal Venezuela y cada día o en cada ocasión que se presenta una muestra de su trabajo, encontramos un Vigas más universal.
En víspera de  una de las ferias de arte de mayor resonancia en La Florida, como es el caso de Art Basel, Vigas  nos presento, en los espacios de Ascaso Gallery, Wynnwood, obras clave, pertenecientes a un proyecto declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Vigas constructivista incluyo piezas de un período de gran esplendor dentro de su extensa y profusa producción plástica. Los años 1953 a 1957 fueron decisivos para este incansable creador, que al obtener tres de los más importantes galardones en Venezuela, viaja a París, la meca de las artes, a confrontar sus planteamientos con los grandes colosos de la época, obras de esta etapa jamás expuestas constituyeron el atractivo principal de la exposición: una certera apuesta para la movida artística del sur de La Florida, que se celebra  durante los primeros días del mes de diciembre hasta mediados de enero 2013. Este conjunto de piezas de mediano formato, permite confirmar las múltiples técnicas utilizadas por el artista durante esos años: gouaches y tintas sobre cartulinas; papeles y maderas, óleos sobre tela, masonite y contrachapado. Pasteles sobre cartulina y gamuza; tinta y pasteles sobre periódicos
Para el momento en que fueron concebidas las piezas del mural, Vigas se encontraba trabajando en composiciones cargadas de  imágenes y elementos gráficos. Cuenta que cuando el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva lo invita a participar en el gran Proyecto de Integración de las Artes de la Ciudad Universitaria de Caracas, concretamente en cinco murales, lo conmina a depurar sus cuadros: «Para ese entonces mis formas eran eminentemente figurativas ─confiesa Vigas─ pero al intentar limpiarlas empezaba a llegar a lo que ahora llamo arquitectura simple. La forma humana se fue reduciendo a estructuras lineales».
J.B-Maestro que nos presenta ahora?
O.V-Lo que presento ahora no tiene que ver con lo que hago actualmente, no soy artista de ruptura, soy artista de continuidad, el  arte se divide en ruptura y continuidad, el arte latinoamericano es de continuidad y el arte norteamericano es de ruptura, yo estoy dentro del arte de continuidad, toda la pintura mía, es figurativa, una fantasía, son figuras simplificadas, en mis murales vas a conseguir siempre personajes., yo nunca he cambiado.
-J.B-El arte es comunicación y usted maestro es uno de lo pocos artistas que puede expresarse  de  diferentes maneras a través de la poesía, la pintura, la cerámica, la  escultura; Es un artista INTEGRAL, es una constante búsqueda?
O.V-RISAS..  No es búsqueda. Nunca busco nada. Las cosas que hago se presentan sin buscarlas. Lo que hago es agarrarlas antes de que se vayan. Son las circunstancias las que mandan. Por ejemplo, en el caso de la cerámica, todo partió de un encargo para la fachada del Ateneo de Valencia que Cerámicas Carabobo se ofreció para realizarlo. Descubrí el material que hasta entonces no conocía a medida que trabajaba y en los momentos libres, utilicé los moldes que se usaban para la cerámica industrial para hacer en ellos lo que me venía a la cabeza. Así surgieron platos, banderas, placas de gres, etc. Todo es cuestión de no dejar pasar oportunidades. Lo mismo podría decir de mis tapicerías o de los murales de la Ciudad Universitaria. Tengo la suerte de disponer de un reservorio de imágenes que no termina nunca y agarro de allí lo que me interesa en cada ocasión sin miedo y felizmente, hasta ahora, cada técnica nueva ha aportado algo a mi obra.
J.B Maestro y el pasado siempre está presente?
O.V-Nadie está libre del pasado, el pasado está en mi, no quiero desprenderme de él, estoy muy orgulloso de ser humano…
3-Que diferencia hay entre el creador del 42 al de ahora?
-Ninguna, no he cambiado sigo pintando.
J.B-De los grandes con quién usted compartió en los largos años en Europa, ¿qué recuerdos  tiene y sobre todo quién lo impactó más por su personalidad?
O.V.: Casi todos los grandes artistas famosos que la vida puso a mi lado, mucho me han aportado. He sido muy afortunado de poder conocer y tratar gente como Picasso, genio del arte de todos los tiempos; gran amigo, Fernand Léger, con quien tuve el honor de trabajar en mis murales de la Ciudad Universitaria  que realicé en París, en el mismo taller donde él trabajaba. Lo veía todos los días y a pesar de la gran diferencia de edad que nos separaba, nos tratamos como si fuéramos compañeros de toda la vida. Haber conocido a Picasso fue algo excepcional, no pude volver a verlo por razones política.

No me quiero despedir sin dar  las gracias a la galleria Ascaso, Amarilys y la presencia de Janine, su inseparable compañera y más que eso, la gerente que todo artista debiera tener a su lado para dedicarse sólo a su creatividad, esta mujer encantadora, ha sido indispensable para llegar a tanta fama internacional.
El Vigas de hoy afirma que siempre ha seguido una intuitiva y continua línea de trabajo en la que sigue creyendo, sin dejar de dibujar ni pintar, incesantemente. Al respecto afirma: «No he sido rigurosamente abstracto ni rigurosamente figurativo. Lo que he tratado de ser siempre es rigurosamente Oswaldo Vigas».

Mil gracias…
JENIREE BLANCO